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- Miguelito sufrió a lo loco. “Las derrotas siempre duelen, hay que saber cuándo jugar corto y cuándo largo”, analizó.
Russo se fue abatido por la segunda derrota consecutiva, pero más le dolió haber perdido a Cahais y Toranzo.
“Ahora tenemos que armar todo de nuevo”, explicó.
La calma, para Miguel Angel Russo, apenas duró un rato, un tramo del segundo tiempo de la Reserva.
Sentado en un banquito al borde del campo de juego, el técnico de Racing siguió el partido preliminar relajado, con una sonrisa.
En ese momento previo a la tormenta, tuvo tiempo de pispear el papelito que le pasó su ayudante Gottardi con la formación que iba a poner Olimpo.
Se ve que la previsión no le sirvió de mucho. Sobre todo porque la Academia retrocedió en el tiempo, entró en ese peligroso túnel que lo tuvo como protagonista mordiendo clavos con la Promoción en la nuca. Otra vez, reinó el caos y la falta de ideas.
Pese a todo, Miguelito se hizo cargo. “No hay ninguna excusa, sabíamos que el partido se iba a dar a así.
En este tipo de torneo, tan parejo, cuando te hacen un gol luego te cuesta”, explicó el DT.
No fue un viaje placentero para Russo. El sábado, cuando el plantel llegó a Bahía Blanca, unos 40 hinchas
que esperaron hasta tres horas bajo una llovizna terrible sufrieron la primera decepción del fin de semana:
por decisión del entrenador, los jugadores ingresaron al hotel por una puerta trasera para que no tuvieran ningún tipo de contacto.
Por la noche, Miguel Angel trató de apaciguar la mala onda de esa medida y fue a u
Durante el partido, a Russo se lo vio muy nervioso, sobre todo con el árbitro Abal, aunque después no dijo absolutamente nada del pito.
Sí se enfocó en su equipo, en estas dos derrotas al hilo, de lo que se viene. Porque para enfrentar a Colón podría perder a cuatro jugadores
“Esto es lo que más me duele del partido, más allá de la derrota. Porque ahora vamos a tener que armar todo de nuevo.
Tenemos algunos días para pensar lo que vamos a hacer”, adelantó Russo.
Sobre el desarrollo del partido de ayer, siempre fundamentó la mismo: “En una cancha como ésta, cuando te hacen un gol es difícil revertirlo.
Tenemos que saber cuándo jugar corto y cuándo jugar largo.
Las derrotas siempre molestan, pero tenemos que aprender a adaptarnos a esta clase de partidos, tan friccionados”.











